cartel de la obra de teatro Todo el tiempo del mundo en el teatro Kamikaze

Hace unas semanas fui al Teatro Kamikaze en Madrid para ver Todo el tiempo del mundo. Así, cumplía mi propósito de intentar ir más al teatro o planes culturales. En 2017 había descubierto el teatro Kamikaze, anterior Pavón. En el barrio más castizo de Madrid, Lavapiés, fue salvado del cierre hace un par de años. Allí disfruté de Barbados etcétera, que está de gira. Si recordáis, hace unos meses os recomendaba esta obra de teatro también.

El Kamikaze ofrece una programación variada, contemporánea, de calidad. También organiza coloquios con los propios dramaturgos, después de la representación. Así, repetí visita para ver Todo el tiempo del mundo. Esta obra de teatro fue finalista al premio MAX de teatro en 2017 como mejor producción privada de artes escénicas. Rápidamente compré unas de las pocas entradas disponibles para uno de los últimos días en las tablas.

En este post hablo de...

Todo el tiempo del mundo de Pablo Messiez

La trama se aborda desde el presente en la Zapatería Flores, donde trabajan Nené, y el dueño, el Sr. Flores. Éste cada noche recibe en su local visitas de personas extrañas que le engancha con su “yo” del pasado y con el del futuro. Así, le revelan que está ajeno a una lección de vida muy importante. Emprende con ello un viaje trascendental al conocimiento más puro: la vida con los seres más cercanos, las personas que amamos; y con nosotros mismos. El disfrutar del momento presente, porque no sabemos si habrá un futuro con ellos. Y el atesorar los recuerdos vividos como lo más valioso de nuestra memoria.

Imagen de la obra Todo el Tiempo del Mundo en Tetar Kamikaze, de Pablo Messiez

El tiempo vuela y el espectador se detiene para sentir, para vivir, para recordar lo que ha pasado. Porque si se corre con el tiempo, se pasa de puntillas, y no se percata uno de qué va todo esto que es la vida. Una superposición de nuestro tiempo, de nuestra existencia, a base de vivencias, y cuyo secreto más esencial es disfrutarla con amor. Mañana seremos el recuerdo de los que amamos y nos amaron en el pasado; de familia, amigos y parejas que guardan como parte de su identidad presente esos recuerdos con nosotros. Ellos vivieron el momento con nosotros, despacio, disfrutando del tiempo que fue necesario para encontrar un lugar imborrable en su (nuestra) memoria.

Aprobado con nota para el Teatro Kamikaze

Bajo la escritura y dirección de Pablo Messiez, la obra ya había estado en las Naves del Teatro Español en Matadero Madrid a finales de 2016 (¡y yo sin saberlo!). La gran aceptación de crítica y público la había hecho volver a los escenarios madrileños en 2018, y comenzar una gira por otras ciudades españolas. Ahora no está en Madrid pero sí en otros puntos de España. Con el teatro abarrotado, pasaron las horas como en dos segundos, y los mismos que habíamos entrado, salimos diferentes. Reímos, lloramos, conectamos con los personajes y reflexionamos sobre la vida; lo más esencial de nuestra existencia. Se nota que Messiez escribe para las tablas con cabeza. Reflexiona y eso se ve en el monólogo de Flores, a través de la audiencia con la lágrima brotando; pero sobre todo, escribe con corazón. Elige la música, los momentos.Le da un carácter excepcional a cada personaje; y sobre todo, enlaza con el público para decirles algo trascentental: que se están olvidando de algo muy importante por correr con el tiempo; de VIVIR.